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El Último de la Fila - Trabajo duro



A media noche despierto 
con la sensación
de que he escuchado entre sueños 
tu voz
y una tristeza infinita que 
me atrapa.
Te añoro desde que no estás.

Te veo de pie en una gavia 
de vértigo,
alzas el rostro diciéndome 
adiós.
Tu silueta que tizna 
las nubes.
Te veo desaparecer.

Una carga de siglos 
que te aplasta en tu viaje.
A la entrada tu cara 
ya es un puro carbón.
Trabajo duro,
tajo que amarga.
En este día 
melancolía. 

Veo a tu padre leyendo 
en el comedor.
Ha preparado la cena 
para ti.
El sabe lo que son ocho horas bajo el suelo,
él sabe el cuerpo que traerás. 

De mañana ese cuerpo
te transporta al infierno
y cuando sales piensas:
ya no bajo más. 

Trabajo duro,
tiempo que amarga.
En este día 
melancolía. 

A media noche me despierto con la sensación
de que he escuchado entre sueños tu voz.


El Último de la Fila - Lápiz y tinta



Tela, cinta... 
otra vez a empezar.
Lápiz, tinta
y al paisaje a robar.
Y al placer de reencontrar
el limbo de un tiempo que se nos va.


Libro, nube...
ese es mi descanso.
Árbol, fuente, 
cada vez que despierto. 
Ser durmiente. 

En la espuma de un antojo camuflarse. 
Para completa inocencia,
en las calderas del sueño divagar.
Que los días se van, 
río son.
Ahora quiero sentir, 
caminar.
Ahora quiero pintar, 
percibir
el color de esa flor 
que se marchitará. 

Pinto, verdes 
parajes de belleza desolada,
vivo lo efímero y su valor.
Bebo, apuro 
desperdicios de mi vida,
me recojo en la templanza 
de la tregua que me da
la anestesia del recuerdo. 

Que los días se van, 
río son,
ahora quiero sentir, 
caminar,
ahora quiero pintar, 
percibir
el verano fugaz 
que ya se nos va.
Lápiz, tinta, 
y al placer de reencontrar.


El Último de la Fila - Dios de la lluvia


Dios de la lluvia apiádate,
de las bestias y de mí.
Vino tu llanto a redimir
un mundo polvoriento y gris
hecho a medida
del triste reptil.

Seguí la luz y te perdí,
desde ese día rezaré
para que vuelvas
envuelto en tu bruma.

Dejé a mi niña, dulce abril,
entre aire de fresas y jazmín;
se desdibuja en mi memoria
la umbría vereda que tantas veces recorrí.

Antiguos aromas flotando en el aire,
espíritu de la bruma,no volverán.
Ríe mi niña flotando en el suelo;
Dios de la lluvia, devuélveme el ayer.

Maldito el día en que crecí
dejando atrás el sueño azul
del dulce mundo en que aprendí
el difícil arte de vivir.

Entre los campos
verdes de abril,
lejos del mundo,
muy cerca de ti.

Dios de la lluvia abrázame
y bajo tus nubes volveré a considerar
las múltiples formas de besar,
el aire bañado en tu perfume singular

de antiguos aromas flotando en el aire
espíritu de la bruma, no volverán.
Ríe mi niña flotando entre helechos
Dios de la lluvia devuélveme el ayer.

Dios de la lluvia apiádate
de las bestias y de mí, pobre mortal.


Tláloc, dios de la lluvia y la fertilidad, en la religión náhuatl-culhua

El Último de la Fila - En los árboles



A veces escribo cartas 
para no sentirme atado, 
para no aferrarme a remilgos 
que yo quisiera abolidos 
de mi vida. 
De mi vida. 

Y pinto de colores los sobres. 
En el remite soy un enigma. 
Espero siempre una respuesta 
para sentirme querido 
como los niños chicos. 
Como los niños chicos. 

Mensajes que llevaran 
papeles envolviendo una piedra. 
Mensajes de cariño 
que rompìeran el cristal de mi cuarto. 

Quién pudiese ingerir 
un fármaco precioso..., 
Convertir en realidad 
todos esos sueños. 

Cartas que me dijesen 
cosas bonitas 
como que vendrás a maullarme 
de contraseña en la madrugada 
bajo mi ventana. 
Bajo mi ventana. 

Que corriéramos campo a través, 
a la luz de los fulgores del alba. 
Chispas blancas sobre el rojo violento. 
Y que hiciésemos cabañas 
en los árboles. 
En los árboles. 


El Último de la Fila - Insurrección

¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? 
Nadie es mejor que nadie pero tu creíste vencer. 
Si lloré ante tu puerta de nada sirvió. 
Barras de bar, vertederos de amor... 
Os enseñé mi trocito peor. 
Retales de mi vida, 
fotos a contraluz. 

Me siento hoy como un halcón 
herido por las flechas de la incertidumbre. 

Me corto el pelo una y otra vez. 
Me quiero defender. 
Dame mi alma y déjame en paz. 
Quiero intentar no volver a caer. 
Pequeñas tretas para continuar en la brecha. 


Me siento hoy como un halcón 
llamado a las filas de la insurrección.

El Último de la Fila canta "La piedra redonda"

El Último de la Fila - La piedra redonda

Lo que tengo lo llevo conmigo 
en esta absurda bolsa y en este absurdo cuerpo, 
lo que quiero está siempre tan lejos 
quizá al final de este absurdo camino. 

A veces, cuando el sol se va, 
tiñendo de violeta la esquina del mar 
comprendo que nunca tuve nada y que 
muy probablemente nunca lo tendré. 
Uuuuh!... Sólo el beso de tu voz en el alma. 
Uuuuh!... Y el perfume de tu cuerpo a mi alrededor. 


Me siento tan solo, no sé en qué dirección correr 
como un pájaro raro, que llegó al festín de los monos. 


Llévame, aire del camino 
hasta donde nadie me pueda encontrar. 
Llévame, aire tibio y azul 
y abandóname colgado de tu luz. 
En tu luz brillante de cuchillo 

adivinaré la rosa y el clavel. 
Llévame, aire del camino, 
hasta donde nadie me pueda encontrar. 


A veces, cuando asoma el sol, 
llenando de diamantes la quietud del mar, 
me doy cuenta de que siempre fue así; 
siempre estuve solo y siempre lo estaré. 
Uuuuh!... Cuántas veces soñando despierto. 
Uuuuh!... Creo verte entre la multitud. 


En algún lugar alguien debería escribir 
que este mundo no es más que una enorme piedra redonda. 
Me siento tan solo, que no sé en qué dirección correr, 
como un pájaro raro, que llegó al festín de los monos. 


Llévame, aire del camino 
hasta donde nadie me pueda encontrar. 
Llévame, aire tibio y azul 
y abandóname colgado de tu luz. 
Y en tu luz brillante de cuchillo 
adivinaré la rosa y el clavel. 
Llévanos, aire del camino, 
hasta donde nadie nos pueda encontrar.