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Pedro G. - Las ocho y poco

Quiero decirte ahora
que son las ocho y poco
y tengo que acostar a la pequeña
descargar el lavaplatos
tomarme el ibuprofeno
preparar algo liviano para cena
y buscar en los cajones por si encuentro 
los versos del último insomnio,

que la primavera, 
y eso que ahora son las ocho y poco 
del primer día del equinoccio,
está resultando apacible
territorio fértil y acogedor
donde el espíritu se reconcilia
conmigo, contigo, con todos
al primer deshielo del alma
al menor indicio de ternura
al simple asomo del cariño

por eso sé
ahora que son las ocho y poco
y que ya hablé con Miri
que acabé la novela,
recogí lo que quedaba
y fumé otro pitillo,
que por segundos como estos
que das, que regalas 
tu generosa capacidad de mostrarte tal cual
tan radiante
sólo por eso, 
por esa pequeña parte de ti,
 merece la pena sobrevivir cada invierno. 



Claude Monet - Primavera





Nicolás Guillén - de "Mariposa"



Quisiera

hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.


Campo de primavera (Claude Monet)

Jaime Gil de Biedma - Albada

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
hecho al amanecer.

-Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
y no por el placer.

Impresión, sol naciente (Claude Monet)

Manuel Machado - Ocaso

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar y no pensar en nada!...

Puesta de sol en Venecia (Claude Monet)