Mostrando entradas con la etiqueta Luis García Montero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis García Montero. Mostrar todas las entradas

Angel González - Esperad que llegue

Un día como hoy no malgastéis palabras
conmigo.
Porque la voz humana únicamente
es eficaz si encuentra
el cauce de un oído que quiera interpretarla.

Un hombre dice a otro:
- Detente,
y quizá
lo detenga.

Pero yo me pregunto:
¿quién le ordena
al viento apaciguarse?¿Quién puede
decirle al mar que cese en su marea?
¿Quién es capaz de detener un grito
a una piedra que cae desde lo alto?


Amargo como el mar,
y desatado
igual que un huracán e irremediable
lo mismo que una piedra en su caída:
así es mi corazón.
Luego
dejadme.

Un día como hoy nada es posible,
y si es mi suerte lo que os preocupa
guardad silencio y esperad
que llegue 
un nuevo día, con el alma en vilo.

Afectuoso saludo de Luis Gª Montero al gran Angel.

Felipe Benítez Reyes, Joaquín Sabina, Benjamín Prado y Luis Gª Montero - Hierro con natillas. A four plumas, soneto extraviado, a Almudenita Grandes dedicado.

Almudena de hierro con natillas,
metálica de dulces soledades,
humilde vanidad de vanidades,
a sus plantas nos tiene de rodillas.

Su cielo son dos lunas amarillas,
su infierno la poesía de Luis de Sade,
su purgatorio, rancias novedades
con premios, con sorpresas, con cosquillas.

Almudena es la cena del león,
una bala de carne de cañón,
una gota de selva en la verbena,

una nota do re mi fa sol la,
el brilllo de una ausencia que se va,
no la toquéis más que es Almudena.

Benjamín, Joaquín, Angel y Luis escoltan a Almudena

Luis García Montero - Soneto herido

La lluvia en el cristal de la ventana,
el aire de la plaza compartida,
el pañuelo de sombras de la vida,
la noche de Madrid y su mañana,

el amor, la ilusión del porvenir,
el dolor, la verdad de lo perdido,
la constancia de un sueño decidido,
la humana libertad de decidir,

la prisa, la política, el mercado,
las noticias, la voz, el indiscreto
esfuerzo por saber lo silenciado,

la verdad, las mentiras y el secreto,
todo lo que la muerte os ha quitado,
quisiera devolverlo en un soneto.


Luis García Montero

Machado 
es lo más parecido 
que tenemos a un poeta 
nacional.

Escultura a Antonio Machado,
en la calle que lleva su nombre, en Madrid.

Luis García Montero - Desordenadamente

Tus ojos
que están llenos de selvas y son un manifiesto,
desordenadamente
me hacen aventurero
                                     y revolucionario.


Luis García Montero - Canción 19 horas

¿Quién habla del amor? Yo tengo frío
y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,
hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
Yo quiero ser diciembre.

Dormir
en la noche sin vida,
en la vida sin sueños,
en los tranquilizados sueños que desembocan
al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,
bajo el beso sin labios de hace ya mucho tiempo,
yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,
como los minerales del invierno,
yo quiero ser diciembre.


Angel González - Monólogo interior

Manolo go
interiormente za
cuando su mujer dice fornica por formica.


Luis Gª Montero y J. Sabina  escoltando a Angel González

Luis García Montero - Completamente viernes

Por detergentes y lavavajillas,
por libros ordenados y escobas en el suelo,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos,
quien se acerque a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra,
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.

Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.



Luis García Montero - Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Dánae recibiendo la lluvia de oro (Tiziano)


Luis García Montero


Frente a la épica de los héroes o el fin de la historia,

prefiero la poesía de los seres normales.


El triunfo de Baco (Diego Velázquez)

Luis García Montero - Mon frère

Vive quinientas noches en un día,
se disfraza de rayo y de pregunta,
enciende al elegir con quién se junta
la sombra de una mala compañía.


No admite su mester de juglaría
más balazo que el sol cuando despunta.
Siempre pone un soneto donde apunta
con el rifle de la melancolía.


Por sus canciones cruzan las ciudades,
las historias de amor, las soledades,
los malditos de buenos sentimientos.


Baudelaire con guitarra madrileña,
Joaquín Sabina canta lo que sueña
en la rosa canalla de los vientos.



Luis García Montero - Primer día de vacaciones

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,los cuerpos bajo el sol.


En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.


Ofelia  (J.E. Millais)

Luis García Montero - La tristeza del mar cabe en un vaso de agua

Los hombres tristes, 
que tienen en sus ojos un café de provincias, 
que no saben mentir como quien dice, 
que se esconden detrás de los periódicos, 
que se quedan sentados en su silla 
cuando la fiesta baila, 
que gastan por zapatos una tarde de lluvia, 
que saludan con miedo, 
que de pronto una noche se deshacen, 
que cantan perseguidos por la risa,
que abrazan, que importunan hasta quedarse solos,
que retornan después a su tristeza
igual que a su pañuelo y a su vaso de agua,
que ven cómo se alejan las novias y los barcos,
esos hombres manchados por las últimas horas
de la ocasión perdida,
se parecen a mí.




Luis García Montero - Déjame, pensamiento, déjame

Déjame, pensamiento, déjame,
mañana seré tuyo,
volveré a ser tu presa.
                                    Pero hoy,
mientras la luz araña en los árboles y pide
una oportunidad,
quiero que me recoja la inútil primavera.
A la casa del frío
regresaré mañana, cuando el tiempo
exponga sus razones
y el corazón pregunte
lo que falta por ver,
cuántos latidos
pueden quedarle para detenerse.

Luis García Montero - Como el primer cigarro

Como el primer cigarro,
los primeros abrazos. Tú tenías
una pequeña estrella de papel
brillante sobre el pómulo
y ocupabas la escena marginal
donde las fiestas juntan la soledad, la música
o el deseo apacible de un regreso en común,
casi siempre más tarde.

Y no la oscuridad, sino esas horas
que convierten las calles en decorados públicos
para el privado amor,
atravesaron juntas
nuestras posibles sombras fugitivas,
con los cuellos alzados y fumando.
Siluetas con voz,
sombras en las que fue tomando cuerpo
esa historia que hoy somos de verdad,
una vez apostada la paz del corazón.

Aunque también se hicieron
los muebles a nosotros.
Frente a aquella ventana -que no cerraba bien-
en una habitación parecida a la nuestra,
con libros y con cuerpos parecidos,
estuvimos amándonos
bajo el primer bostezo de la ciudad, su aviso,
su arrogante protesta. Yo tenía
una pequeña estrella de papel
brillando sobre el labio.

Luis García Montero - El lugar del crimen

Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.

Tus labios o la vida.

Luis García Montero - Nube negra

Cuando busco el verano
en un sueño vacío,
cuando te quema el frío
si me coges la mano,
cuando la luz cansada
tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer
es otra noche helada,

cuando juego mi suerte
al verso que no escribo,
cuando sólo recibo
noticias de la muerte,
cuando corta la espada
de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste
racimo de la nada.

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.


Cuando siento piedad
por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento
en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama
ni lo que se celebra,
cuando la nube negra
se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto
por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy
en un espejo roto,
cuando cierro la casa
porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido
preguntarme qué pasa.