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Quique González - Miss camiseta mojada



Veo tus botas frías 
junto a ropa recién doblada, 
la noche que desfilan 
soldaditos de lata. 
No te despidas, 
no te derritas, 
miss camiseta mojada. 

Veo tus ojos tristes 
con la cara desencajada, 
hieren la piel de tigre 
de tus botas gastadas. 
No te compliques
cuando aterrices 
sobre la hierba mojada. 

Tiembla, 
como si fuera la primera vez, 
como si fueras a largarte después 
y no quisieras. 
Reina 
en las ciudades sin nombre, 
en estaciones desiertas 
mantienen vivo el dolor. 
Tiembla, 
como si fuera la primera vez, 
como si fueras a largarte después 
y no quisieras. 

Veo tus botas frías 
y papeles pintados. 
La noche que te fuiste 
yo salí disparado. 
No te compliques 
cuando aterrices. 
Es un terreno embarrado. 

Tiembla, 
como si fuera la primera vez, 
como si fueras a largarte después 
y no quisieras. 
Reina 
en las ciudades sin nombre, 
en autopistas hambrientas 
mantienen en vilo el dolor.


Quique González - Por la borda



Si de verdad fuera un poeta
te mordería la yugular
tendría llaves secretas
que arrojar al fondo del mar
si de verdad tuviera madera para saltar
lo llevaría en vena.

¿Sigo la estela de un cometa,
o sigo mi instinto animal?
Soy el peor enemigo que me podía encontrar
tengo un pañuelo y un cuchillo
en el camino de vuelta a casa
mañana volveré vacío.

Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.
Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.

Olas de mar, como se quiebran
como si hubiera que mirar atrás
como si fuera una lluvia de piedras
como si no volviera ya jamás.

¿Cómo te sienta?
Yo lo quería saber de verdad
y lo aprendí de veras.

Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.
Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.

Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.
Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.


Quique González - La ciudad del viento


Hay una calle que lleva tu nombre
en la ciudad del viento.
Después de tanto tiempo
me harté de esperarte
y se cayó el letrero. 

Fin de temporada
para todos los amantes de lo ajeno.
Todos los teléfonos que esperan tu llamada
están ardiendo
Soy veraneante accidental
en la ciudad del viento.
Subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda.
Tengo en la memoria la estructura de los labios incorrectos
y otra de las formas que aparecen en los mapas que dibujas
cuando te desnudas...
En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.


Hay una calle que lleva tu nombre
pero no me acuerdo.
Después de aquél invierno
traté de encontrarte en los cafés del puerto.
Fin de temporada
para los cantantes y los camareros.
Doblan las campanas
y las caravanas
salieron del pueblo.
En todos los lugares te encuentro.
En todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento


Quique González - Vidas cruzadas




Al arder la rama
las estrellas ardieron también
y una vez en calma, 

me largué.

Quiero amanecer mañana
como un loco después de las seis
en un hotel sin dramas, 

esta vez.

Vidas que dejé cruzadas
vienen encendiéndose.
Vidas que dejé cruzadas
vienen persiguiéndome.

Llevo todo el día en cama
con el volumen de la tele al tres
viendo caras largas 

de John Wayne.

Vidas que dejé cruzadas
vienen encendiéndose.
Vidas que dejé cruzadas
vienen persiguiéndome.

Lucha con un movimiento
una luciérnaga azul y tú
para ya, ¿no ves que hay una luz
en el fondo de mi corazón? 




Quique González - Y los conserjes de noche




Algo tendrían que contar las estaciones,
algo dirán las terminales de aeropuerto
los bares donde nacieron
cinco de nuestras canciones,
las noches en que tu chica te decía: nunca más.

Quedó algo de nosotros en esos lugares
en el lavabo de señoras y en el puerto
en la butaca del cine, en una boca de metro
y en todas esas esquinas que solíamos doblar.

Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Algo tendrían que contar los escalones
con pantalones arrastrados por el suelo,
algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche
y el humo del cenicero que acabó por rebosar.
Tú siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.

Quique González - Salitre

Te acariciaba el viento de poniente
te llevó a la arena bañada en salitre
te acariciaba un marinero en tierra
pero ésta vez no era yo. 


Te conocí en Conil de la Frontera
nunca es primavera donde tú creciste
sigues teniendo carita de pena
pero no me miras con tus ojos tristes.


Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife


Algunas flores crecen en las dunas
sube la marea y se hacen invisibles
algunas duermen a la luz de la luna
persiguiendo sueños imposibles.


Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife


Ahora tendré que salir a buscarme
alguien que me arranque de cuajo la pena
de alguna manera tendré que olvidarte...
Tengo que olvidarme de alguna manera.




Quique González canta "Calles de Madrid"

Quique González - Calles de Madrid

Calles de Madrid, noche del sábado.
Tiene suficiente para no dormir.
Bebe el elixir de trago largo,
mezclado con gelocatil.

Calles de Madrid, no me esperaba,
vientos de poniente junto a Jimmy Page.
Tienen que vestir, telas de plata,
negritas sin hacerse oír

Desde Las Ventas, hasta Chamberí
fumando a medias,
en las calles de Madrid.
Cuando despiertas, ya no están aquí.
Nunca revientan
en las calles de Madrid.

Calles de Madrid, hasta tu barrio.
Últimas partidas en el futbolín.
Coche para ir, al extrarradio
cantando alguna de Joaquín...

Cuando despiertas, ya no están aquí.
Nunca revientan,
en las calles de Madrid.
Desde Las Ventas, hasta Chamberí,
fumando a medias,
en las Calles de Madrid.