Tendría que darle libertad a mis labios
para que dijeran lo que sienten,
pero no voy a hacerlo.
Tendría que taparle la boca a alguien
que no cesa de rompernos el alma,
pero no voy a hacerlo.
Tendría que revolver en mis recuerdos
y recuperar historias extrañas de otros tiempos,
pero no voy a hacerlo.
Tendría que apelar a la ética
y a lo de la paja en el ojo propio,
pero no voy a hacerlo.
Tendría que lanzarme al monte
como las cabras para cabrearme a gusto,
pero no voy a hacerlo.
Tendría que plantarme en medio de la noche
y decirle a más de uno que donde las dan, las toman,
pero no voy a hacerlo.
Prefiero irme a la otra orilla,
a la de la calma,
a la de la paz,
a la del silencio.